Putin realiza su primera visita a las islas Kuriles y reaviva tensiones con Japón

Este jueves, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, arribó por primera vez a las islas Kuriles desde que asumió el poder en el año 2000, generando un nuevo conflicto diplomático con Japón, que reclama la soberanía de este archipiélago.
La visita de Putin se produce en el contexto de su participación en ejercicios navales de la Armada rusa en el océano Pacífico, donde también aprovechó para expresar sus preocupaciones sobre el aumento de la presencia de la OTAN en la región, a la que considera una amenaza para la seguridad de Rusia. En respuesta, Moscú ha decidido reforzar su presencia militar en las islas.
Desde finales de julio, Putin se encontraba en una gira por Siberia y el Lejano Oriente, pero su llegada a Iturup, la mayor de las cuatro islas Kuriles del Sur, sorprendió a muchos. Aunque este tipo de visitas han sido raras, su predecesor, Dmitri Medvédev, había hecho lo mismo en 2010, rompiendo el protocolo en varias ocasiones.
Durante su estancia, el líder ruso no realizó declaraciones políticas, limitándose a recorrer una planta de procesamiento de pescado, un hospital y una escuela. A través de imágenes transmitidas por la televisión pública, se mostró probando caviar local y recordando a los soldados caídos en la operación de las Kuriles de septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial.
Previo a su visita, Putin había comentado sobre Japón, diciendo que las sanciones impuestas por Tokio a Rusia debido a la situación en Ucrania eran injustificadas. También afirmó que no tiene reclamaciones contra Japón, aunque reconoció la existencia de disputas territoriales entre ambos países.
El Gobierno japonés reaccionó rápidamente, convocando al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, para expresar su protesta. El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, calificó la visita de Putin como "sumamente lamentable" y advirtió que esta acción daña gravemente las relaciones bilaterales y ofende a la población japonesa.
La primera ministra nipona, Sanae Takaichi, se refirió al desplazamiento de Putin como "absolutamente inaceptable" y enfatizó que agrava el descontento hacia Rusia en Japón, lo que complica la posibilidad de mejorar las relaciones en el futuro, ya deterioradas desde la invasión de Ucrania en 2022.
Las islas Kuriles, aunque fueron exploradas por rusos, formaron parte de Japón desde 1875. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, se anexaron a la Unión Soviética, y desde entonces, Japón no ha logrado un acuerdo de paz con Rusia, que continúan reclamando estas tierras como suyas.