Descubren fusiones primordiales de la Vía Láctea gracias a datos del Hubble

La Vía Láctea, la gran galaxia espiral que conocemos hoy, ha experimentado un crecimiento a lo largo de miles de millones de años, integrando nuevas estrellas generadas a partir de nubes de gas y fusionándose con otras galaxias.
Un grupo de astrónomos, liderados por Davide Massari del Observatorio de Astrofísica y Ciencias Espaciales de Bolonia, ha logrado rastrear las primeras fusiones de nuestra galaxia utilizando los detallados datos proporcionados por el telescopio Hubble.
Su investigación, publicada en Nature Astronomy, revela una fusión antigua que ocurrió hace aproximadamente 11.800 millones de años, solo 2.000 millones de años después del Big Bang.
Los científicos examinaron 39 grupos densos de estrellas, conocidos como cúmulos globulares, que actúan como vestigios arqueológicos del universo.
Utilizando observaciones del Hubble, junto con datos de la misión Gaia de la ESA y modelos estadísticos, los investigadores pudieron determinar la edad y composición química de estos cúmulos.
Massari destaca que este estudio identifica un componente clave que contribuyó al desarrollo inicial de la Vía Láctea, señalando que una galaxia enana llamada LKH fue fundamental en la entrega de material estelar, lo que permitía entender mejor cómo se formó nuestra galaxia.
Las implicaciones de este descubrimiento son significativas, ya que sugieren que eventos de fusión anteriores a los conocidos, como el caso de 'Gaia-Sausage-Enceladus', también jugaron un rol importante en la evolución de la Vía Láctea.