El ciclo interminable de las relaciones intermitentes: ¿por qué romper y volver se vuelve adictivo?

Las relaciones en las que se alternan las separaciones y reconciliaciones son más comunes de lo que se podría pensar. Este fenómeno, conocido como el ciclo de "cortar y volver", se asocia con dinámicas emocionales complejas, según el psicólogo Esteban Azumendi, experto en Terapia Focalizada en las Emociones (TFE).
La inestabilidad emocional como raíz del problema
Para que una relación funcione de manera saludable, es esencial tener una base sólida de confianza y conexión emocional. Sin embargo, en las parejas que atraviesan este ciclo, esa base suele ser muy frágil y se quiebra fácilmente ante la presión, lo que lleva a rupturas frecuentes.
La separación, en este contexto, se convierte en una salida extrema para evitar el conflicto y la incomunicación. Ante la dificultad de resolver problemas, muchas parejas optan por romper como una forma de lidiar con la crisis.
Con el tiempo, la distancia genera sentimientos de nostalgia y temor a la soledad, lo que muchas veces lleva a las parejas a reunirse sin haber trabajado en los conflictos que llevaron a la ruptura inicial.
Cada separación puede dejar pequeñas cicatrices emocionales, actuando como un "mini trauma" que afecta la memoria de la relación y disminuye la percepción de disponibilidad emocional mutua.
El dilema entre amor y adicción
La idealización y la intensidad emocional suelen ser factores que alimentan este ciclo. Las parejas pueden confundirse, creyendo que la intensidad de sus emociones indica un amor profundo, cuando en realidad podría ser un patrón adictivo.
"El amor es una exposición segura y serena con un otro. Su profundidad no se mide solo por cuánto se extraña al otro, sino por el rango de apertura y sinceridad emocional".
En la actualidad, la proliferación de aplicaciones de citas y cambios culturales ha facilitado que estas relaciones intermitentes sean aún más comunes. Estas herramientas digitales pueden servir como una distracción momentánea que evita que las personas enfrenten la desconexión real con sus parejas.
Azumendi también menciona que existe un tabú en torno a la conversación sobre expectativas dentro de las relaciones. Muchas personas evitan hablar sobre sus intenciones por miedo a ser percibidas como "intensas", lo que oculta una necesidad fundamental de seguridad emocional en las relaciones humanas.
El especialista concluye que "solo es reprochable la falta de honestidad, no la falta de interés", subrayando que entender las intenciones del otro es esencial para establecer un nivel adecuado de apertura emocional en una relación.