viernes 4 de septiembre de 2026
Política

La aprobación de Rodrigo Paz cae al 21%, marcando un récord negativo en Bolivia

Por Redacción

En menos de un año en el cargo, el presidente Rodrigo Paz ha experimentado una caída abrupta en su popularidad, alcanzando solo un 21% de aprobación. Esta cifra muestra un desplome significativo desde el 65% registrado en enero de 2026, de acuerdo con una encuesta realizada entre el 19 y el 31 de agosto en cuatro ciudades clave del país.

La encuesta, que consultó a 400 personas mayores de 18 años con acceso a internet, muestra que un 65% de los encuestados desaprueba su gestión, mientras que el 14% no tiene una opinión clara. El margen de error de esta medición es de ±4,90%.

Descontento en las principales ciudades del país

El rechazo a la gestión de Paz es notable en todas las ciudades consultadas: en La Paz, el 76% desaprueba su administración; en El Alto, el 74%; en Cochabamba, el 67%; y en Santa Cruz, el 56%. Las tasas de aprobación se sitúan en un 14%, 17%, 23% y 25%, respectivamente.

Entre las principales razones de desaprobación, el 22% de los encuestados menciona la percepción de corrupción en el Gobierno, seguido del 15% que critica la mala gestión y el 14% que se refiere a problemas con los combustibles. Este descontento se agrava tras un escándalo político relacionado con Fernando Cerimedo durante el periodo de la encuesta.

Además, un abrumador 81% de los ciudadanos cree que el país se dirige en una mala dirección, mientras que solo el 19% opina que va por el camino correcto. Este panorama refleja una crisis de confianza que podría tener repercusiones en el futuro del Gobierno.

Cabe resaltar que la situación actual se asemeja a momentos críticos de la historia política boliviana, como en 2003, cuando la popularidad de Gonzalo Sánchez de Lozada cayó a 21% en medio de una crisis. Sin embargo, Paz enfrenta este desafío solo a ocho meses de asumir el poder, lo que podría ser una señal de alerta para su administración.

A pesar de esta crítica situación, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, defiende la gestión del Gobierno, afirmando que no se trabaja para ganar simpatías ni para las encuestas, sino para tomar decisiones que consideran cruciales para estabilizar la economía del país.