Bolivia sella acuerdo con el FMI para estabilizar su economía

El Gobierno de Bolivia ha establecido un programa económico en colaboración con el Fondo Monetario Internacional (FMI) bajo el Servicio Ampliado del Fondo (SAF), que tendrá una duración de tres años. Este acuerdo incluye medidas fiscales, monetarias, cambiarias y estructurales con el objetivo de estabilizar la economía nacional y mitigar los desequilibrios que se han acumulado en los últimos años.
El Memorando de Políticas Económicas y Financieras detalla que estas medidas son parte de una estrategia soberana para restaurar la estabilidad macroeconómica, asegurar la sostenibilidad de la deuda pública y fomentar un crecimiento impulsado por el sector privado.
Deficit fiscal y subsidios a combustibles
Reducir el déficit fiscal es una de las prioridades del programa, con la meta de eliminar el déficit primario del Sector Público No Financiero al concluir el acuerdo, y reducir el déficit global al 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2029. Para lograr esto, se implementarán medidas como un control más estricto del gasto público y una revisión de las inversiones consideradas ineficaces.
En cuanto a los combustibles, el acuerdo prevé que los precios internos se mantendrán durante 2026, sin embargo, se planea eliminar completamente las subvenciones a partir de enero de 2027. El presupuesto de ese año no incluiría recursos para mantener esas subvenciones, y el objetivo es que los precios internos se alineen con un esquema de recuperación de costos.
El memorando también sugiere aumentar la participación del sector privado en la importación y comercialización de combustibles, estableciendo precios determinados por el mercado, aunque se reconoce que esto podría causar presiones inflacionarias y descontento social, por lo que se reforzarán las ayudas sociales para los sectores más vulnerables.
Flexibilidad cambiaria y reformas financieras
El acuerdo también aboga por una mayor flexibilidad en el tipo de cambio, buscando unificar las distintas cotizaciones y transitar hacia un sistema donde el mercado determine los precios. Asimismo, se planea dejar de usar el tipo de cambio como principal referencia y establecer metas sobre la base monetaria, así como ajustar las tasas de interés a corto plazo para controlar la inflación.
Además, se prevén auditorías para evaluar el sistema financiero, se realizarán pruebas de solvencia y liquidez a instituciones bancarias, y se propondrá un plan para la liquidación gradual de contratos de Créditos Productivos y de Vivienda de Interés Social (CPVIS).
Para enfrentar el impacto de estos ajustes económicos, se reforzará la red de protección social, incluyendo la creación de un Registro Social Unificado en marzo de 2027 para identificar y ayudar a los hogares más necesitados.
En el ámbito de la minería y los hidrocarburos, el acuerdo también prevé reformas estructurales destinadas a estimular la inversión privada y mejorar la competitividad del sector, como parte de un plan integral para estabilizar la economía boliviana.
En resumen, el programa del FMI configura un plan de acción para los próximos tres años, que incluye ajustes fiscales, modificaciones en el sistema cambiario, eliminación de subsidios y apertura hacia la inversión privada, todo con el fin de responder a los desafíos económicos actuales del país.