El Papa llama a los obispos latinoamericanos a escuchar a los fieles

El Papa León XIV ha enviado una carta a los obispos de América Latina, en la que les exhorta a escuchar a los fieles y a trabajar por la unidad de la Iglesia. Esta misiva fue publicada en el día que se conmemora el tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, quien es considerado patrón de los obispos de la región.
En su mensaje, el Papa expresa su agradecimiento por haber ejercido su ministerio episcopal en Perú, donde pudo experimentar de cerca la devoción del pueblo. Resalta que esta vivencia le ayudó a entender mejor el significado de ser pastor, acercándose especialmente a la figura de Santo Toribio, quien dejó su hogar en España para servir en América.
El Papa sugiere que la mejor forma de honrar a Santo Toribio es seguir su ejemplo. En este sentido, propone que los obispos se acerquen a las comunidades, escuchen a sus feligreses y busquen a aquellos que raramente tienen la oportunidad de interactuar con ellos. Señala que el verdadero ministerio requiere una conexión tanto espiritual como práctica.
Advierte que el distanciamiento de los fieles puede iniciarse mucho antes de un abandono visible, a menudo debido al miedo, la comodidad o intereses propios que pesan más que el bienestar de la comunidad. Por lo tanto, anima a los obispos a ser un faro de claridad y paciencia en un mundo donde muchas voces buscan reclamar autoridad sobre las conciencias de los creyentes.
Además, el Papa sugiere que los obispos mantengan una relación cercana con los sacerdotes y cuiden especialmente de los seminarios. Resalta que ningún presbítero debería sentir que solo puede acercarse a su obispo en situaciones problemáticas.
"Que ninguna urgencia ni tarea pastoral, por necesaria que sea, relegue la oración como antesala de la predicación. Reservemos siempre el tiempo necesario para escuchar la Palabra y preparar con esmero el modo de ofrecerla a nuestro pueblo".
Finalmente, invita a los obispos a dar a conocer a los fieles la vida de aquellos obispos que la Iglesia reconoce como santos, tales como Antonio María Claret, Óscar Romero y otros. Según el Papa, estas vidas ejemplares demuestran cómo se puede llevar a cabo una misma misión de diferentes maneras dependiendo de su contexto histórico.
El Papa concluye su carta pidiendo a la Virgen que otorgue la gracia de conocer, servir y amar a las Iglesias, para que al final del ministerio puedan rendir cuenta ante el Señor de sus acciones.