domingo 27 de septiembre de 2026
Economía

Bolivia enfrenta un aumento significativo en el precio del diésel

Por Redacción

Bolivia ha transitado de ofrecer uno de los diésel más baratos de Sudamérica a ser uno de los países con precios más altos en la región. Esto ocurrió después de que el 18 de septiembre se anunciara la eliminación del subsidio, lo que llevó el costo del litro de diésel a Bs 17,95, alrededor de $us 1,63, según datos de Global Petrol Prices del 19 de septiembre. En este nuevo escenario, Bolivia se sitúa en el segundo lugar en Sudamérica, solo superado por Perú, donde el precio ronda los $us 1,96 por litro.

Este cambio representa un gran contraste con la política de precios que se mantuvo durante casi 20 años. Desde 2006, el precio del diésel se había mantenido en Bs 3,72 por litro, con el Estado cubriendo la diferencia entre este precio y el costo real de importación. En 2010, un intento de aumentar el precio del diésel de Bs 3,72 a Bs 6,80 fue anulado después de una fuerte ola de protestas, conocida como el 'gasolinazo'.

El costo de mantener esta subvención fue significativo para el Estado. En este 2023, el gasto en subsidios a los hidrocarburos alcanzó Bs 12.678 millones, de los cuales Bs 12.477 millones fueron destinados a diésel y gasolina, según información del Ministerio de Economía compartida por ABI. Durante este tiempo, el Gobierno argumentó que la política de subsidios ayudaba a mitigar el impacto de los precios internacionales sobre el transporte y el costo de vida.

La situación comenzó a cambiar debido a problemas de abastecimiento y la falta de divisas para importar combustibles. En 2025, se continuaron experimentando largas filas y dificultades de suministro, afectando a sectores productivos que necesitaban diésel para siembra, cosecha y transporte.

Con la eliminación del subsidio al diésel, el Gobierno de Rodrigo Paz propone un nuevo sistema de precio único. Esta medida, según las autoridades, busca aliviar la presión fiscal y abordar los problemas de abastecimiento. Este cambio pone fin a una política que durante años mantuvo el precio del combustible artificialmente bajo, pero que también aumentó la carga sobre las finanzas públicas.