Impacto de la eliminación del margen fijo en el dólar: beneficios y riesgos

La reciente aprobación de la Resolución N° 142/26 por el Banco Central de Bolivia marca un cambio en la regulación del dólar, con el objetivo de estabilizar su cotización en un entorno cambiante. Sin embargo, esta medida también puede abrir la puerta a la especulación en el sector financiero del país, según advierte la Cámara de Industria de Oruro.
La eliminación del margen fijo que obligaba a las entidades a vender dólares con un tope de 10 centavos sobre el Tipo de Cambio Oficial (TCO) podría beneficiar a los bancos al permitirles ajustar sus precios de venta en función de las condiciones del mercado. Sin embargo, esta flexibilidad también conlleva el riesgo de que se incrementen las comisiones en detrimento de los usuarios.
Análisis de la situación actual
José Peñaranda, gerente de la Cámara de Industria de Oruro, destacó en una reciente entrevista que la efectividad de esta nueva regulación dependerá de la cantidad de reservas de divisas disponibles en el Banco Central. Actualmente, se reporta que las reservas se acercan a los 900 millones de dólares, pero para asegurar un flujo adecuado hacia los bancos, se necesitaría que superen los 1.600 millones.
La nueva regulación también elimina un método de cálculo que había inflado artificialmente el precio del dólar. Con la introducción de un promedio ponderado y la exclusión de transacciones extraordinarias, se ha observado una tendencia a la baja en la cotización de la divisa, que actualmente se sitúa alrededor de los 12 bolivianos.
Estimamos que la denominada ‘economía gris’ —el dinero acumulado informalmente fuera del sistema bancario, bajo el ‘colchón banca’— gira en torno a los 6.000 y 7.000 millones de dólares.
Peñaranda también alertó sobre la tendencia de los ciudadanos bolivianos a retirar dólares del sistema financiero por desconfianza en las políticas gubernamentales, lo que limita la circulación de divisas y afecta la liquidez del sistema. Esta situación podría convertirse en un freno para el acceso a dólares, especialmente para empresas importadoras y el sector productivo.