Oruro enfrenta un día sin transporte público

El 8 de octubre de 2026, la ciudad de Oruro padeció un cese total del transporte público, resultado de la decisión de la Federación Departamental de Choferes San Cristóbal, lo que interrumpió drásticamente las actividades cotidianas y académicas de la población.
La medida se tomó debido a la falta de atención del Gobierno a las reivindicaciones del sector, que incluyen la necesidad de un mejor abastecimiento de combustibles y el rechazo a la eliminación de la subvención al diésel, un tema que sigue generando preocupación en la región.
A pesar de la paralización total del servicio desde la medianoche, algunas líneas de transporte lograron operar de manera excepcional, mientras que muchos ciudadanos optaron por usar bicicletas, taxis no oficiales o simplemente caminar para cumplir con sus actividades diarias.
La suspensión del transporte regular tuvo un impacto significativo en la educación; muchas instituciones implementaron clases virtuales para adaptarse a la situación. La Universidad Técnica de Oruro (UTO) se unió a esta decisión mientras perdure la medida de presión del sector transporte.
Dentro del sector público, algunas entidades decidieron implementar un horario continuo para facilitar el trabajo de sus empleados, considerando las dificultades de transporte. Sin embargo, los servicios de viajes interdepartamentales e internacionales se mantuvieron sin inconvenientes, según la información proporcionada por la Estación de Autobuses Oruro.
Lucio Méndez, secretario ejecutivo de la federación de choferes, enfatizó que el problema del abastecimiento de gasolina y diésel en Oruro sigue siendo crítico, a pesar de los compromisos del Gobierno para mejorar la situación.
Después de un día complicado para los orureños, el transporte público logró normalizarse en la noche tras una reunión del sector, poniendo fin a la medida de presión que había paralizado la ciudad durante el día.