Preocupación por la seguridad en las elecciones brasileñas: Lula y Bolsonaro frente a un dilema

La violencia y el crecimiento del crimen organizado son dos de las principales inquietudes que manifiestan los brasileños a poco de las elecciones del domingo 25 de octubre. Lula y Bolsonaro han propuesto el endurecimiento de las leyes penales para delitos graves, lo que refleja la urgencia de la situación en el país.
En la favela Cabana do Pai Tomás, un centro neurálgico del narcotráfico en Belo Horizonte, los menores de edad enfrentan serios desafíos. La directora del colegio, Renata, alerta sobre la violencia que muchos de sus alumnos han vivido en sus hogares, así como la posibilidad de que sean reclutados por bandas de narcotraficantes.
Rosa Inés da Silva, una conocida líder comunitaria de 70 años, comenta sobre la división del control del territorio por parte de los grandes grupos criminales. En su área, el Terceiro Comando Puro (TCP) ejerce un control férreo, incluso estableciendo estructuras que compiten con la autoridad del Estado.
La investigadora Roberta Fernandes, de la Universidad de Minas Gerais, señala que el TCP se caracteriza por su uso de la religión y su fuerte presencia bélica. Este grupo no solo domina la comunidad, sino que también se dedica a captar a jóvenes y niños, incrementando así su influencia.
Con el tiempo, el TCP ha formado alianzas con otros grupos criminales, como el Primeiro Comando da Capital (PCC), que nació en una prisión de São Paulo en los años 90. Actualmente, se estima que el PCC cuenta con alrededor de 40.000 miembros y tiene presencia en toda América Latina.
Fernandes también advierte sobre las tácticas avanzadas de estos grupos, que han comenzado a establecer negocios legales como tapaderas para sus actividades ilícitas. Empresas de bebidas, combustibles y telecomunicaciones son algunos de los frentes que utilizan, lo que dificulta la labor de las fuerzas del orden.
"[El Terceiro Comando Puro] está dominando la Cabana do Pai Tomás. Utiliza mucho la religión y también son muy bélicos. Ejercen todo el control de quién entra y sale de la comunidad. Además, también están captando a jóvenes y niños".
El reciente anuncio de Donald Trump sobre clasificar a estas organizaciones como terroristas fue aplaudido por Bolsonaro, mientras que Lula lo criticó como una injerencia, advirtiendo que esto podría justificar operaciones en territorio brasileño. Ambas posturas se enfrentarán en las urnas este próximo domingo, reflejando la polarización en el país.