jueves 29 de octubre de 2026
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¿El fin del mundo llega el 13 de noviembre de 2026? La verdad detrás del estudio de 1960

Por Redacción

El viernes 13 de noviembre de 2026 ha vuelto a ser tema de debate, impulsado por un estudio de hace más de 60 años que supuestamente vinculaba esta fecha con el fin de la humanidad. Sin embargo, la interpretación correcta del estudio es muy distinta a lo que muchos creen.

La investigación, publicada el 4 de noviembre de 1960 en la revista Science y titulada "Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026", fue elaborada por los científicos Heinz von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, de la Universidad de Illinois, y se basó en datos históricos sobre el crecimiento poblacional a lo largo de dos mil años.

Los investigadores plantearon un modelo matemático que indicaba que si el crecimiento poblacional continuaba con la misma tendencia observada, la cantidad de seres humanos podría acercarse al infinito en esa fecha. No obstante, esto no implicaba que de repente habría una sobrepoblación catastrófica o el fin del mundo.

El resultado, lejos de ser una advertencia sobre un apocalipsis inminente, ilustraba las limitaciones de extrapolar tendencias matemáticas indefinidamente. La idea de que el 13 de noviembre de 2026 marcaría el fin de la humanidad es una malinterpretación del análisis original.

A pesar de la cercanía de esta fecha, los científicos afirman que no hay evidencia que sugiera una catástrofe mundial para ese día. El estudio de 1960 no encontró ningún fenómeno físico que pudiera llevar al colapso del planeta, y las dinámicas poblacionales han cambiado considerablemente desde entonces.

El incremento de la población mundial y sus posibles efectos fue el verdadero foco de la investigación, cuyo objetivo era concienciar sobre las implicaciones de un crecimiento demográfico sin control. Por lo tanto, la alusión a un "Día del Juicio Final" es más un gancho mediático que un aviso real sobre el futuro de la humanidad.

La combinación de la fecha, considerada de mala suerte, y el término "Doomsday" ha llevado a que algunas publicaciones presenten el estudio como una profecía apocalíptica, cuando en realidad no aporta pruebas de un evento catastrófico.