Brasil se prepara para las elecciones: desempleo bajo, deuda en aumento y tasas de interés elevadas

En la antesala de las elecciones del próximo 4 de octubre, Brasil se encuentra en una encrucijada económica. El nuevo presidente heredará un país con un crecimiento económico a la baja, altos tipos de interés, y una significativa deuda pública, pero también con el desempleo en sus niveles más bajos y la inflación relativamente controlada.
Desempeño del PIB y su desaceleración
Tras experimentar una década complicada entre 2011 y 2020, donde hubo recesión y escaso crecimiento, el producto interno bruto (PIB) de Brasil mostró una recuperación, superando el 2% en los últimos cuatro años, aunque con signos de desaceleración. En 2023, el PIB creció un 3,2% y se espera un 3,4% para 2024, gracias a políticas que favorecen el consumo y la inversión pública.
Altas tasas de interés y creciente deuda
La alta tasa de interés en Brasil, que actualmente se sitúa en un 13,75%, ha contribuido a la desaceleración económica. Esta tasa, que subió considerablemente después de la pandemia, ha dificultado el acceso al crédito y ha aumentado el endeudamiento de las familias, que ahora destinan cerca de un tercio de sus ingresos a pagar sus deudas.
La deuda pública no ha dejado de crecer, alcanzando el 82,9% del PIB en agosto de este año, en comparación con el 73,5% que cerró en 2022. Esto ha generado un déficit fiscal que se ha duplicado, alcanzando el 9,48% del PIB interanual en agosto de 2023.
El próximo presidente deberá abordar urgentemente la reforma y el control del gasto público para enfrentar este desafío, mientras que Lula se comprometió a mantener una responsabilidad fiscal sin recurrir a recortes drásticos, a diferencia de su oponente Bolsonaro.
Situación laboral y control de la inflación
A pesar de un contexto fiscal complicado, el mercado laboral presenta signos positivos, con una tasa de desempleo del 5,3%, muy por debajo del 9% promedio de 2022. El número de trabajadores ocupados alcanzó un récord de 103,5 millones, aunque la informalidad afecta al 37% de la fuerza laboral.
La inflación se sitúa en un 4,22%, controlada y bajo el límite de la meta del 4,5%, aunque los ciudadanos sienten que el costo de vida sigue siendo alto, especialmente en alimentos, que han visto un aumento del 13% durante la presidencia de Lula.
El pueblo aún está enfadado porque las cosas están caras”, ha dicho Lula, reconociendo la carga que enfrenta la población.
La balanza económica de Brasil se presenta como un desafío para los candidatos a la presidencia, con dos visiones económicas claramente diferenciadas que se disputan el futuro del país.