El colapso glaciar que desató la catástrofe en Nepal

El miércoles pasado, Nepal y Tíbet vivieron una devastadora avalancha que provocó inundaciones mortales, dejando cientos de víctimas. Inicialmente, se pensó que un sismo de magnitud 4,4 registrado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) había causado el desastre, pero en un análisis posterior se determinó que el temblor fue consecuencia de un colapso glaciar.
Las primeras imágenes del desastre mostraban a pobladores huyendo a medida que una enorme masa de lodo arrasaba todo a su paso, destruyendo puentes y edificios. Los científicos ahora apuntan a un "colapso glaciar" como la verdadera causa detrás de la inundación, un fenómeno que se agrava por el cambio climático.
Riesgo de más inundaciones
Basanta Raj Adhikari, director del Centro de Estudios sobre Desastres de la Universidad Tribhuvan, advirtió sobre el riesgo de nuevas inundaciones. Aunque no se prevén lluvias intensas, los deslizamientos de tierra pueden ser una amenaza latente. La situación es incierta y los científicos continúan monitoreando los riesgos en la zona.
El USGS confirmó que el evento sísmico relacionado con el colapso glaciar alcanzó una magnitud equivalente a 5,2. Este evento ocurrió en la frontera entre Nepal y Tíbet y estuvo asociado con el desprendimiento de una masa de hielo en una región montañosa.
Las imágenes satelitales han respaldado la hipótesis del colapso glaciar. Simon Cook, experto en glaciología, destacó que se observó la desaparición de la parte inferior de un glaciar cercano, evidenciando la magnitud del desastre.
Los ríos de la región, especialmente el Lhende Khola, se vieron afectados por una gran ola de agua, lodo y escombros, que avanzó rápidamente, arrasando con comunidades y aumentando el riesgo de más desastres. La geografía del área agrava la situación, favoreciendo la propagación de estas avalanchas.
A largo plazo, los expertos sugieren que el cambio climático podría estar impactando la estabilidad de estas regiones, con el derretimiento acelerado de glaciares y el deshielo del permafrost que podrían aumentar el riesgo de desastres. En tres décadas, Nepal ha perdido cerca de un tercio de su volumen de hielo.
Con el fin de prevenir tragedias similares, se destaca la importancia de establecer sistemas de alerta temprana y mejorar la cooperación entre países para monitorear fenómenos que se originan en zonas remotas.