El desgarrador relato de Nayarit Colmenares, sobreviviente de los terremotos en Venezuela

Nayarit Colmenares y su esposo, Henry, residían en el cuarto piso del edificio Palmar Este 1, en Caraballeda, una de las áreas más afectadas por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de Venezuela el miércoles 24 de junio a las 6:05 de la tarde.
Después de permanecer sepultada por dos días, Nayarit recordaba el aroma a cemento y gas mientras la oscuridad la envolvía. En su angustia, sentía que el agua se escurría a su alrededor y que en cualquier momento podría ahogarse.
La mujer trató de liberarse del peso que la aprisionaba con todas sus fuerzas, sin embargo, la situación era desesperante. A las 7:00 de la noche, una alarma en su celular la despertó del letargo, revelándole que había pasado casi una hora desde el derrumbe.
Nayarit recordó que, antes de que el edificio colapsara, Henry había salido de la cocina y se dirigía hacia ella. Sin embargo, el caos y el desespero la llevaron a perderlo de vista. Más tarde, al tocar algo suave, se dio cuenta con horror de que era el cuerpo sin vida de su esposo.
A medida que las réplicas sacudían el área, Nayarit intentó hacer ruido para atraer la atención de los rescatistas, usando un tubo de hierro y un trozo de cerámica. Tras varios intentos, logró que alguien la escuchara, lo que le dio nuevas fuerzas para seguir luchando.
Los rescatistas, parte de un equipo de El Salvador, lograron encontrarla tras un arduo trabajo de remoción de escombros. Nayarit tuvo que esforzarse al máximo para salir mientras los rescatistas la guiaban, siendo finalmente liberada tras siete horas de angustia.
Una vez en el hospital, los médicos le informaron que su mano derecha había sido severamente afectada por la necrosis, lo que la llevó a tomar la difícil decisión de amputarla. Para ella, esta parte del cuerpo era fundamental para su identidad como artista y creativa.
A pesar de la pérdida de su mano, Nayarit reconoce que la muerte de su esposo es el verdadero dolor que la acompaña. "Haber perdido a mi esposo me duele más que haber perdido mi mano derecha", asegura, encontrando en el apoyo de su familia la fuerza para avanzar.
Actualmente, Nayarit se encuentra en proceso de adaptación a su nueva vida, trasladando su creatividad a su mano izquierda y recibiendo ayuda para obtener una prótesis que le permita retomar sus pasiones.
La tragedia de Nayarit refleja la devastación que los recientes sismos han causado en Venezuela, donde se estima que más de 6.000 personas han perdido la vida, y aún se desconoce la cantidad de amputaciones resultantes de esta catástrofe.