jueves 29 de octubre de 2026
Mundo

El mercado reacciona ante la reelección de Lula y teme por las finanzas públicas brasileñas

Por Redacción

El mercado financiero en Brasil experimentó una fuerte caída tras la reelección de Lula, con la preocupación de que el presidente deba enfrentar una grave situación fiscal marcada por sus promesas electorales costosas, conocidas como una "bomba reloj".

Carlos Pereira, analista y profesor en la Fundación Getúlio Vargas, indicó que todos los operadores del mercado consideran que es inminente un ajuste fiscal, cuya magnitud es aún incierta, pero es necesario para desactivar la bomba de tiempo que representa el déficit actual.

El día siguiente a la victoria de Lula, la Bolsa de São Paulo se desplomó un 13,88%, mientras que el dólar se elevó un 8,25% respecto al real, marcando un incremento diario sin precedentes desde 1999. A pesar de esto, el martes se observó una leve baja en la volatilidad del mercado, con una caída de solo el 0,51% en la bolsa.

Carla Beni, economista, afirmó que la agitación del mercado no proviene únicamente del triunfo de Lula, sino también de la inesperada derrota de Flávio Bolsonaro, quien contaba con el apoyo de los inversores por su enfoque liberal y de ajuste fiscal.

Los inversores están especialmente preocupados por el elevado déficit fiscal de Brasil, que alcanzó un 9,48% del PIB en los últimos doce meses, y por la carga de una deuda pública que representa el 82,9% del PIB, tras un notable incremento durante el gobierno de Lula.

El nuevo Gobierno ya enfrenta retos para cumplir con su objetivo de alcanzar un superávit fiscal primario del 0,1% del PIB para 2027, que se ha complicado por el costo de las medidas anunciadas durante la campaña de Lula, que podrían ascender a 47.000 millones de reales.

Dario Durigan, ministro de Hacienda, reafirmó el compromiso del Gobierno de mantener la responsabilidad fiscal y anticipó que se revelarán nuevas medidas para cumplir con las metas fiscales, aunque esto depende de la selección de los nuevos ministros.

"Lo que importa es la capacidad de transformar las promesas en resultados palpables", comentó Olívia Flôres de Brás, analista de Magno Investimentos.

La dificultad para implementar ajustes está en que el 90% del presupuesto está destinado a gastos obligatorios, dejando poco margen para recortes en gastos discrecionales, lo que podría tener un alto costo político para Lula, quien prometió aumentos en los beneficios sociales y temores de ser percibido como un incumplidor.

Finalmente, se plantea la incógnita sobre si Lula podrá implementar sus medidas de ajuste ante un Congreso donde la derecha tiene mayorías, lo que complica aún más el escenario económico del país, que ha visto un crecimiento del 3,4% en 2024 y se estima un 1,8% para 2026.