Estrategias del Servicio Secreto de EE.UU. para salvaguardar a los presidentes en público

Robert McDonald, ex agente principal del Servicio Secreto de EE.UU., compartió con la BBC que durante las operaciones de protección presidencial, se implementan engaños astutos para salvaguardar la integridad del mandatario. Durante las caravanas, uno de los vehículos que acompaña al presidente puede actuar como señuelo, moviéndose a diferentes posiciones para distraer a posibles amenazas.
Un ejemplo notable ocurrió el 8 de julio cuando Donald Trump abordó el Air Force One después de una cumbre de la OTAN en Turquía. Sin embargo, mientras el avión despegaba, Trump ya había sido trasladado de manera clandestina en un camión de suministros hacia un avión militar más pequeño, el C-32A, que lo llevó a una base en el Reino Unido. Aquellos que se quedaron a bordo del Air Force One no estaban conscientes de que el presidente no estaba con ellos.
Ronald Kessler, autor experto en el Servicio Secreto, comentó que estas maniobras de distracción son bastante comunes y tienen un largo historial en la seguridad presidencial. Los convoyes suelen incluir múltiples vehículos y ambulancias, con dos limusinas mejoradas, conocidas como "Bestias", que también pueden intercambiar posiciones para confundir a cualquier potencial atacante.
McDonald, quien tuvo experiencia conduciendo uno de estos vehículos durante la presidencia de George W. Bush, explicó que incluso en Washington D.C., las limusinas cambian de lugar de manera sutil para mantener la seguridad del presidente. Además, el helicóptero presidencial, Marine One, vuela en formaciones de tres para despistar sobre cuál realmente transporta al mandatario.
Los engaños más complejos son empleados durante viajes en el extranjero, especialmente en zonas de conflicto. Según Paul Eckloff, otro ex agente del Servicio Secreto, estas tácticas son consideradas en situaciones de alto riesgo, aunque no son la norma. Ejemplos históricos incluyen un vuelo de Bill Clinton en 2000 donde un avión sin distintivos precedió a un avión señuelo del Air Force One para aterrizar en Pakistán.
En el caso reciente de Joe Biden, su visita sorpresa a Ucrania fue posible gracias a un plan similar que incluía poca información para la prensa acompañante, quienes fueron instruidos para no revelar detalles durante el trayecto. Aunque el Servicio Secreto no ha confirmado las amenazas percibidas en esta ocasión, la discreción es fundamental en sus operaciones.
A pesar de que se preparan planes de contingencia, la naturaleza del peligro puede cambiar rápidamente, requiriendo que el Servicio Secreto mantenga flexibilidad y capacidad de respuesta ante nuevas amenazas. McDonald sugirió que el traslado discreto de Trump refleja una evaluación seria del riesgo en Turquía, indicando que varias agencias estaban en alerta sobre la situación. La falta de información precisa sobre la amenaza y las medidas adoptadas continúa generando interrogantes sobre la seguridad presidencial y el papel del Servicio Secreto en su protección.