Exministro alerta sobre el posible aumento del precio del GLP a Bs 130

El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, ha señalado que si el Estado no mantuviera el subsidio actual, el precio de una garra de Gas Licuado de Petróleo (GLP) podría alcanzar los Bs 130. Esta situación se debe al aumento de los precios internacionales y los costos de importación asociados.
En la actualidad, el costo de una garrafa de GLP en Bolivia es de Bs 22,50, gracias a la subvención estatal. Sin embargo, Ríos advirtió que el país ha comenzado a enfrentar un déficit en la producción de este combustible. “Una garrafa debería estar costando más o menos 130 bolivianos, es decir, casi 100 bolivianos más de lo que cuesta ahora”, enfatizó.
El exministro también explicó que Bolivia ha pasado de ser un exportador a un importador de GLP. Hasta el año pasado, el país exportaba este producto, que se obtenía como parte de la corriente de gas natural. En contraste, este año se han registrado déficits en la producción que obligan a importar el combustible, lo que exige contar con dólares para mantener el abastecimiento interno.
Ríos propuso un cambio en el modelo de subsidios, sugiriendo un enfoque más focalizado similar al de países como Perú o Brasil. Esta estrategia permitiría que la ayuda se dirija a las familias de bajos ingresos a través de transferencias bancarias o códigos QR, evitando que las familias adineradas se beneficien del subsidio.
Además, advirtió sobre el riesgo de desabastecimiento si se continúa con una subvención generalizada para el GLP, gasolina y diésel, sin que el Estado cuente con los recursos necesarios para importar combustibles. Según él, es crucial discutir una reforma al sistema de subsidios y la implementación de una nueva ley de hidrocarburos, así como realizar cambios significativos en YPFB.
Por otro lado, Ríos anticipó que Bolivia podría comenzar a importar gas natural a partir de 2029, ya que la demanda interna podría superar la oferta nacional. Dado que la generación eléctrica del país depende en gran medida del gas natural, instó a la necesidad de firmar contratos a largo plazo y reactivar la exploración hidrocarburífera.
Finalmente, el exministro calificó a YPFB como una “bomba de tiempo”, sosteniendo que la empresa necesita una ‘cirugía mayor’. Cuestionó la estructura de la empresa, que cuenta con un gran número de funcionarios, mientras sus refinerías no operan al máximo de su capacidad y el país depende cada vez más de la importación de combustibles.