Gobierno boliviano busca apoyo internacional para detener a Evo Morales

El Gobierno de Bolivia ha lanzado una iniciativa para activar la cooperación internacional con el objetivo de capturar al expresidente Evo Morales, quien tiene pendientes dos órdenes de aprehensión por delitos graves. Esta acción está diseñada para que Morales rinda cuentas ante la justicia boliviana.
Fernando Aramayo, ministro de la Presidencia, destacó en una entrevista que es esencial contar con asistencia externa, dado el alcance de las alianzas que ha desarrollado el exmandatario. Según Aramayo, la colaboración internacional es crucial, ya que Morales está involucrado en redes y organizaciones internacionales que han existido desde su tiempo en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
El ministro explicó que, por cuestiones de seguridad, no se pueden revelar todos los detalles de las operaciones para la aprehensión. Remarcó que Morales ha creado estructuras sociales y milicias armadas que lo han protegido, por lo que se requiere un enfoque particular en este caso. Además, aseguró que cualquier operativo se llevará a cabo respetando la soberanía nacional y el marco legal vigente.
Aramayo también subrayó que es un deber del Gobierno hacer que Evo Morales enfrente a la justicia, calificando esta acción como una prioridad para el gabinete ministerial. Actualmente, Morales enfrenta dos órdenes de aprehensión: la primera relacionada con un presunto vínculo con una menor de edad, y la segunda por denuncias de alzamiento armado y terrorismo en el contexto de bloqueos de carreteras, que, según el Gobierno, fueron financiados por el narcoterrorismo.
Por otro lado, la defensa de Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) han rechazado las acusaciones, asegurando que se trata de una estrategia de persecución judicial. Aseguran que no existen milicias armadas y que las movilizaciones en las que participan son protestas legítimas de sectores campesinos e indígenas, además de señalar irregularidades en el debido proceso.
Finalmente, Aramayo criticó a Morales, afirmando que su gobierno se caracterizó por encubrir actividades terroristas, argumentando que su discurso sobre la madre tierra y la diversidad cultural era vacío. Este contexto se relaciona con la salida de Bolivia de la ALBA, una decisión tomada en 2025 durante la administración de Luis Arce, debido a diferencias políticas con otros miembros del bloque.