miércoles 2 de septiembre de 2026
Mundo

Hermanos venezolanos sobreviven a otro sismo en Colombia tras perderlo todo

Por Redacción

La inquietante historia de Winder y Deivi Delfín, de 15 y 17 años, está marcada por la angustiante pregunta que ningún joven debería hacer: ¿dónde encontrarán un lugar seguro?

Estos adolescentes sobrevivieron a los terremotos que impactaron Venezuela en junio, causando miles de muertes y devastación. En el proceso, sufrieron la dolorosa pérdida de su madre, su hermano menor y su abuela, lo que dejó una profunda huella en sus vidas.

Después de 26 días de angustiosa búsqueda de los cuerpos de sus seres queridos, los jóvenes encontraron la oportunidad de reiniciar sus vidas en Cali, Colombia, donde reside su padre, Deivid Delfín, de 44 años. La intención era huir del horror y comenzar a reconstruir lo que la tragedia había destruido.

Sin embargo, el lunes pasado, el temor regresó a sus vidas. A las 7:34 de la mañana, un potente sismo de magnitud 7,4 sacudió la región. La casa donde se encontraban los hermanos comenzó a temblar, y el pánico los llevó a salir corriendo.

Deivid, que estaba afuera, sintió el movimiento y corrió de regreso para encontrar a sus hijos. Tras unos momentos de angustia, logró localizarlos, y la emoción del reencuentro fue abrumadora. "Se me salieron las lágrimas. Me daba miedo lo que viví y lo que mis hijos han pasado. No quiero que les pase nada a ellos", expresó.

A pesar de la tragedia que marcaron sus vidas en Venezuela, Deivid había soñado con ofrecer a sus hijos un nuevo comienzo en Colombia. Sin embargo, la naturaleza les puso a prueba una vez más.

Tras el terremoto, la familia optó por permanecer fuera de su hogar, ya que el miedo todavía les hacía imposible volver a entrar. "Pero aquí estamos bien. Seguimos con vida", dijo el padre, una afirmación simple pero llena de significado después de todo lo vivido.

Para Winder y Deivi, sobrevivir significa más que escapar de un desastre: implica haber enfrentado la pérdida de tres familiares, semanas de búsqueda y el desafío de adaptarse a una nueva vida, solo para verse obligados a correr nuevamente mientras la tierra temblaba bajo sus pies.