Nuevas interrogantes sobre el rol de Fernando Cerimedo en el gobierno de Rodrigo Paz

La reciente aclaración del Gobierno de Rodrigo Paz, que indica que Fernando Cerimedo no ocupaba un cargo formal, ha suscitado un sinfín de interrogantes en torno a su papel dentro de la estructura del Estado. Elementos como una tarjeta que lo identifica como 'Asesor Principal del Presidente' y un correo electrónico institucional han encendido las alarmas sobre su verdadera influencia en la administración pública.
La controversia radica no solo en el título que aparece en esa tarjeta, sino en la necesidad de esclarecer quién otorgó y autorizó los mecanismos que permitieron a Cerimedo interactuar desde una plataforma estatal. Aunque un correo institucional no implica automáticamente un nombramiento oficial, su existencia plantea serias dudas sobre cómo un individuo externo pudo acceder a información y recursos del gobierno.
El Código Penal boliviano, a través del artículo 163, prohíbe la usurpación de funciones, que se da cuando alguien ejerce competencias públicas sin un nombramiento adecuado. Esto nos lleva a cuestionar si Cerimedo, al actuar como si fuera un funcionario, pudo estar cometiendo algún delito, aunque su simple denominación de 'asesor principal' no sea suficiente para condenarlo.
Otro aspecto crucial de la situación involucra a los funcionarios que podrían haber autorizado el acceso de Cerimedo a recursos institucionales. La Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz establece penalidades para el uso indebido de bienes y servicios públicos, lo que podría abrir el debate sobre las responsabilidades de quienes permitieron dicho acceso sin un marco legal claro.
Por lo tanto, más allá de la discusión sobre la posición formal de Cerimedo en el gobierno, la pregunta que surge es: ¿quién fue el encargado de facilitar su acceso a herramientas estatales y bajo qué justificación legal se llevó a cabo esta acción? La falta de transparencia en este aspecto podría tener repercusiones en la administración pública boliviana.