Paz Pereira enfrenta desafíos ante el alza del petróleo y tensiones políticas

El mandatario boliviano, Rodrigo Paz Pereira, anunció la reactivación de las refinerías del país mientras enfrenta una serie de tensiones políticas y económicas. Esto ocurre en un contexto donde el barril de petróleo WTI, referencia para América, ha vuelto a acercarse a los 100 dólares, cerrando ayer a 96,6 dólares, lo que genera preocupación sobre el impacto en la economía boliviana.
En abril, el precio del barril alcanzó los 105 dólares, mientras que en junio había bajado a 84 dólares. Este incremento en los precios coincide con un aumento en el costo del dólar, que supera los 12 bolivianos. Esta situación ha llevado al ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, a anunciar el procesamiento de crudo en una planta privada, además de la ampliación del procesamiento en las refinerías de YPFB en Cochabamba y Santa Cruz.
El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, indicó que las refinerías tienen una capacidad de 63.700 barriles por día, aunque actualmente solo se procesan poco más de 24.000 barriles, lo que plantea interrogantes sobre las razones detrás de esta baja eficiencia. La situación se complica aún más con la presión del gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, quien había prometido aumentar la disponibilidad de combustible a precios internacionales, pero se ha visto frenado por la escasez de dólares y el aumento de precios.
Acuerdos difíciles con el FMI y reacciones políticas
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) avanza en medio de una creciente tensión por el combustible. Se ha filtrado un primer borrador que incluye medidas estrictas, como la eliminación total de la subvención para 2027 y un recorte del 9,5 % del déficit fiscal. A 11 días de que finalice el Estado de Excepción, las decisiones tomadas en la Asamblea serán cruciales para el futuro político y económico del país.
La soledad de Paz Pereira se hace evidente, especialmente tras sus declaraciones sobre su asesor personal, que enfrenta acusaciones graves. El presidente lamentó haber confiado en él, y tras un reciente atentado en Viacha, sugirió que podría tratarse de un ataque político, aunque el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, desmintió estas especulaciones.
Por otro lado, la bancada del Partido Demócrata Cristiano (PDC) anunció su ruptura con el ejecutivo, lo que, aunque no representa un gran cambio, refleja la fragmentación existente en el partido. Mientras tanto, el vicepresidente Edmand Lara, que ha estado en el centro de controversias desde el inicio de la administración, ha intentado recuperar su imagen tras la tragedia en Viacha, pero su rehabilitación se ha visto afectada por incidentes recientes.