Testimonio de un sobreviviente en Nepal: "El agua me persiguió durante 20 minutos"

Pemba Dundu Tamang, un trabajador de una central hidroeléctrica en Nepal, compartió su angustiante historia sobre el momento en que las aguas del río Trishuli inundaron el túnel en el que se encontraba. La catástrofe ocurrió la semana pasada, dejando un saldo de más de 1.000 muertos y alrededor de 4.000 personas desaparecidas, muchas de ellas obreros que trabajaban en túneles de centrales hidroeléctricas en la región.
Tamang recuerda que la situación se tornó crítica cuando una ráfaga de viento violenta lanzó materiales al aire y arrastró maquinaria pesada. Mientras las casas cercanas eran destruidas, él y su equipo de aproximadamente 30 personas se encontraban trabajando en el revestimiento de concreto del túnel. En un intento por escapar, corrió hacia la entrada, sintiendo cómo el agua lo seguía.
La tragedia se desató el 26 de agosto de 2026, cuando el río Trishuli, cerca de la central hidroeléctrica de Rasuwagadhi, sufrió una crecida descontrolada. Según las autoridades, muchos de los desaparecidos son trabajadores como Tamang, que se encontraban bajo tierra en el momento del desastre.
Operaciones de rescate en marcha
Las autoridades están llevando a cabo operaciones de rescate intensivas, utilizando maquinaria pesada para bombear aire dentro de los túneles y localizar a los atrapados. Raja Ram Basnet, portavoz del ejército nepalí, indicó que se han recuperado cuerpos y se están previniendo brotes de enfermedades. Hasta ahora, se han rescatado a 119 personas, pero muchas siguen desaparecidas.
El impacto en las vidas de los sobrevivientes ha sido devastador. Tamang perdió a seis miembros de su familia, mientras que su compañero Itha Ghale lamentó la muerte de ocho. Ambos expresaron la desesperación de sobrevivir en medio del dolor y el sufrimiento. Tamang mencionó: "Sobrevivir es una miseria. No sé dónde comer ni adónde ir".
Los expertos han señalado que el desastre podría haberse evitado con un mejor sistema de alerta temprana. Indicadores de inestabilidad en el glaciar fueron observados antes de la inundación, lo que sugiere que un aviso adecuado podría haber salvado vidas. Sin embargo, la velocidad del deslizamiento hizo que las alertas tradicionales no fueran eficaces para quienes estaban más cerca del impacto.
A pesar de las adversidades, los rescatistas continúan trabajando, y Tamang espera que aún haya sobrevivientes atrapados en los túneles. "Conozco a mucha gente que sigue atrapada allí", concluyó, lleno de esperanza por un rescate oportuno.