Confusión en la OEA: Gobierno Boliviano Presentó Datos Erróneos sobre un Chofer

El 3 de septiembre de 2026, el Gobierno de Bolivia mostró un video en el Consejo Permanente de la OEA que contenía información incorrecta sobre la muerte de un conductor en el contexto de los bloqueos que tuvieron lugar en mayo y junio de ese año.
En el audiovisual se aseguraba que un chofer había muerto dentro de su camión mientras estaba atrapado en un punto de bloqueo. Las imágenes mostraban a otros transportistas tratando de abrir la cabina del vehículo.
Sin embargo, en una verificación realizada por Bolivia Verifica el 15 de junio se había confirmado que el chofer seguía vivo. Este mismo medio había encontrado pruebas posteriores que lo mostraban fuera del camión, además de obtener el testimonio de la persona que grabó el video, quien aclaró que el hombre había estado en su cabina por problemas de salud y salió después de varias horas.
Cabe destacar que el incidente se produjo en el lado peruano de la frontera en Desaguadero, y no en la ruta entre Oruro y El Alto, como se había indicado inicialmente en el video.
Este error es significativo, ya que el Gobierno utilizó el video para reforzar su narrativa sobre las consecuencias de los bloqueos. Durante la misma audiencia, el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, mencionó que hubo 22 muertes, de las cuales 19 correspondían a personas ajenas a las movilizaciones, además de pérdidas económicas superiores a los 14.000 millones de bolivianos y un impacto en cerca de 250.000 empleos.
La OEA también reconoció la gravedad de la situación en su informe sobre la crisis, instando a proteger la vida y los servicios esenciales, así como a continuar las investigaciones sobre las violencias ocurridas. También enfatizó la importancia de promover el diálogo y respetar tanto el derecho a la protesta como los derechos de los demás.
El hecho de que un dato que ya había sido comprobado como falso apareciera en un material oficial presentado ante un organismo internacional suscita interrogantes sobre la fiabilidad de la información preparada por el Gobierno para la OEA. Aunque este error no desacredita todas las afirmaciones del Gobierno acerca de los bloqueos, sí plantea serias dudas sobre la rigurosidad en su presentación.